En lo que se ha quedado la ley Sinde-Wert es antes que nada una gran victoria de la sociedad civil. Una ley que se quería aprobar a escondidas, arrasando con la esencia misma de Internet, se aprueba tras dos años de intentos en vísperas de noche vieja, deslavada, desvirtuada y completamente inoperativa en las formas y en los tiempos. Aún así no tenemos que olvidar que el peligro es real.