Los educadores vascos no se muestran muy preocupados por la mala escritura de los alumnos. Lo importante es que «se entienda lo que escriben». Lejos de inquietarse ante el presunto panorama de una generación de escolares sin ningún respeto por las haches o las uves, insisten en que lo importante es «escribir bien». Y para ello, sostienen, «la ortografía es una cuestión secundaria». Suena a herejía, pero no es la primera vez que se plantea.